Soy un defensor de GRAN HERMANO como formato de entretenimiento. No me gusta que hablen despectivamente de él a la ligera. No todos los que lo vemos somos imbéciles, que hay de todo como en botica.
Todos los años suenan las voces de alarma, el apocalipsis: Gh debe acabar y la audiencia se resiente. Todos los años ese mensaje sobrevuela Guadalix de la Sierra y se vuelve contra los que lo difunden, dando ostias como panes. Pero este año hay algo diferente en el aire.
